28,00 €
Este oloroso es una oda a la uva Pedro Ximénez vinificada en seco. A diferencia de otros vinos de la zona, su estructura y complejidad nacen exclusivamente de una crianza oxidativa ininterrumpida durante década y media, dando como resultado un vino con un cuerpo imponente y una honestidad brutal.
Aspecto: Presenta un color caoba intenso con destellos cobrizos, con una lágrima densa que denota su extracto seco y su concentración.
Nariz: Es profundo y embriagador. Destacan los aromas de frutos secos tostados (nueces, avellanas), notas de madera de roble, cuero viejo y un toque de especias dulces como la vainilla, producto de su larga estancia en bota.
Boca: Ofrece una entrada amplia y cálida. Es un vino seco, estructurado y muy persistente. Su paso por el paladar es sedoso, con una retronasal donde vuelven a aparecer los tostados y un final ligeramente amargo que le otorga una elegancia soberbia.
«En Rama»: Al no someterse a procesos agresivos de clarificación o estabilización en frío, conserva toda su complejidad organoléptica. Es lo más parecido a beber directamente de la bota en la bodega.
Pureza de Varietal: Elaborado 100% con Pedro Ximénez de la D.O.P. Montilla-Moriles, aprovechando la capacidad de esta uva para alcanzar una graduación natural equilibrada y potente.
Gracias a su gran estructura, este Oloroso es el aliado perfecto para platos con mucho «umami» y sabores intensos:
Carnes de caza: Un estofado de ciervo o jabalí.
Setas y hongos: Un risotto de boletus o setas a la brasa.
Rabo de toro: Su potencia limpia el paladar tras platos grasos y gelatinosos.
Quesos muy curados: Excelente con quesos de oveja de larga maduración o quesos azules potentes.
Sugerencia de consumo: Para disfrutar de toda su amplitud, sírvelo entre 12°C y 14°C. No tengas miedo de usar una copa de vino tinto generosa para que sus aromas se expandan adecuadamente.
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