65,00 €
Este amontillado no es solo un vino, es historia líquida. Proveniente de una de las soleras más antiguas y respetadas de Toro Albalá, representa la evolución máxima de la uva Pedro Ximénez. Tras décadas de silencio en la bodega, ha alcanzado una complejidad que desafía los sentidos.
Presencia: Exhibe un color ámbar profundo, casi caoba, con una densidad que se aferra a la copa, anticipando su enorme concentración.
Perfil Aromático: Austero y punzante. Al acercar la nariz, despliega capas sucesivas de ebanistería, frutos secos tostados (nuez, castaña), notas de tabaco de pipa y un fondo mineral y salino que recuerda su origen en la albariza.
Experiencia en Boca: Es rotundo, seco y de una sapidez extraordinaria. Su acidez natural, concentrada por la evaporación de décadas (la «cuota de los ángeles»), mantiene el vino vertical y vivo a pesar de su vejez. El final es eterno, dejando un rastro de maderas nobles y especias.
Crianza Dual: Este vino vivió una primera etapa bajo velo de flor (biológica) para después entregarse a una larguísima crianza oxidativa. Ese pasado como fino es lo que le otorga su elegancia y ese «punzón» característico.
Concentración Natural: Su graduación alcohólica y su cuerpo se han conseguido únicamente mediante el paso del tiempo y la porosidad de la madera, sin añadidos, lo que garantiza una pureza excepcional.
Un vino de esta magnitud merece ser el protagonista absoluto. Es ideal para:
Momentos de introspección: Disfrutado solo, como un destilado de alta gama.
Platos de alta intensidad: Marida con éxito donde otros fallan, como con alcachofas confitadas, rabo de toro o quesos azules de gran potencia.
Recomendación: Sírvelo en copa amplia para permitir que el vino se abra. Una temperatura de entre 12°C y 14°C es perfecta para apreciar su estructura sin anestesiar los matices.
1 disponibles